jueves, 8 de noviembre de 2007

Causas y factores de riesgo Hernia Inguinal

Usualmente, no hay causa aparente para el desarrollo de una hernia, aunque algunas veces están asociadas con el hecho de levantar objetos pesados. Una hernia ocurre cuando una parte de un órgano intraabdominal (usualmente el intestino) protruye por un punto débil o desgarro en la delgada pared muscular que sostiene los órganos del abdomen en su lugar.

En los hombres, una hernia se puede desarrollar en la ingle cerca al escroto . Una hernia inguinal directa crea una protuberancia en el área inguinal y una hernia indirecta desciende en el escroto; las hernias inguinales ocurren más a menudo en hombres que en mujeres.

Las hernias inguinales también se observan en bebés y niños. Pueden ocurrir cuando una porción del peritoneo (el revestimiento alrededor de todos los órganos en el abdomen) no se cierra apropiadamente antes del nacimiento. Esto hace que una pequeña porción del intestino se precipite hacia la abertura (se puede observar el abultamiento en la ingle o el escroto). De acuerdo con la Academia Americana de Pediatría, 5 de cada 100 niños presentan hernias inguinales, siendo más frecuentes en los niños que en las niñas. Algunas hernias pueden ser asintomáticas hasta la vida adulta.

Los antecedentes familiares hernias aumentan el riesgo y las personas con fibrosis quística y testículos no descendidos son igualmente más susceptibles a desarrollarlas.

Dolor por Hernia inguinal

La hernia inguinal es el resultado de la protrusión de un órgano, por lo general el intestino grueso, a través de un punto débil o rasgadura de la delgada pared muscular del abdomen. La causa más común es levantar objetos pesados. Las hernias inguinales pueden provocar una restricción del abastecimiento de sangre hacia el intestino herniado a través de dicho defecto y, como consecuencia, causar una emergencia médica.

Definición
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Es una condición en la cual un asa del intestino penetra dentro del canal inguinal, el cual es un pasaje tubular a través de las capas inferiores de la pared abdominal.

Consejo médico para la hernia de hiato

La hernia de hiato es muy frecuente, especialmente en gente mayor de 50 años. Aunque la causa es desconocida podría deberse al debilitamiento de los tejidos. Para poder diagnosticar la patología, el médico realizará un examen físico normal que le indicará la posibilidad. Si esta es afirmativa, se añaden los estudios radiográficos, ya que las radiografías de abdomen con contraste demuestran claramente la hernia Hiatal. También puede someterse al paciente a estudios endoscópicos, ya que una endoscopia digestiva (la observación directa del esófago y estómago con un tubo flexible de fibra óptica) ayuda a descartar otras causas de molestias digestivas altas.

Para hacer frente a este tipo de hernia los médicos aconsejan un tratamiento conservador. Así, en un principio, se intentará reducir la regurgitación de ácido hacia el esófago (reflujo gastroesofágico), para lo que es útil seguir una medicaciones que neutralizan la acidez del estómago. Se habrán de evitar comidas muy copiosas, no tumbarse o agacharse justo después de una comida, dejar de fumar y reducir peso. Existe la posibilidad, en aquellos casos más graves, del tratamiento quirúrgico, pero siempre se plantea cuando falla el tratamiento conservador o ante la presencia de complicaciones.

Recomendaciones dietéticas para la hernia de hiato

* Llevar a cabo una alimentación saludable y con un aporte energético que permita de forma progresiva normalizar el peso en caso de sobrepeso u obesidad.

* Tener siempre en cuenta la tolerancia individual para hacer la dieta cada vez más variada y completa

* Algunos alimentos le pueden producir molestias, y si es así, suprimirlos durante algún tiempo de su régimen y probar a reintroducirlos de nuevo más adelante. No limite su dieta durante más tiempo o más de lo necesario.

* Distribuir la alimentación en cinco o más comidas al día para reducir el volumen de alimentos por cada toma, no dejando pasar más de 3 horas sin comer o beber algo

* No hacer comidas abundantes; pesadas o copiosas, comer lentamente y masticar bien.

* No comer alimentos sólidos o líquidos justo antes de ir a la cama, dejar pasar al menos dos horas

* Preferir alimentos jugosos que apenas precisan grasa ni cocción prolongada.

* Tomar en pequeña cantidad o de forma ocasional alimentos grasos y evitar los muy salados o en escabeche.

* Evitar las salsas muy grasas elaboradas con yemas, exceso de aceite, nata, queso … tipo carbonara, holandesa, etc.

* Evitar alimentos que estimulan la secreción gástrica como el café y el alcohol.

* Sustituir el café, el descafeinado y el té por achicoria, malta o por infusiones suaves (romero, salvia...), excepto de menta piperita, que relaja el esfínter del esófago facilitando el reflujo gástrico.

* Según hábitos, se permite un consumo moderado de bebidas alcohólicas de baja graduación (cerveza, sidra, vinos de mesa) durante o después de las principales comidas, nunca en ayunas.

* No tomar bebidas gaseadas.

* No consumir cantidades excesivas de azúcar.

* Los derivados del tomate (salsas) y el zumo de cítricos suelen causar molestias, en cuyo caso, podemos asegurar el aporte de vitamina C tomando mandarinas dulces o frutas tropicales maduras (mango, papaya…).

* Evitar los alimentos muy calientes o muy fríos ya que provocan irritación.

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