lunes, 28 de enero de 2008

Qué es la displasia mamaria o enfermedad fibroquística de las mamas

La enfermedad fibroquística de las mamas es común en mujeres a partir de los 30 años de edad y tiende a desaparecer durante la menopausia, por lo tanto, este tipo de enfermedad va muy relacionado con la estimulación hormonal cíclica en etapa fértil de la mujer. Estos cambios pueden incluir nódulos o quistes irregulares, malestar en la mama, sensibilidad en los pezones y picazón.





Tales síntomas pueden cambiar durante todo el ciclo menstrual. Es la enfermedad más frecuente de la glándula mamaria, propia de la tercera y cuarta décadas de la vida. Se le han dado otros nombres: adenoma de Schimmelbusch, mastitis quística crónica, enfermedad quística densa, mastopatía benigna.





La Organización Mundial de la Salud decidió denominarla como displasia mamaria, con un significado más amplio, que incluye lesiones benignas y potencialmente malignas. La frecuencia más alta está entre 35 y 49 años.
Esta enfermedad se presenta con mucha menor frecuencia entre las mujeres que utilizan como método anticonceptivo las “pastillas”.





Los síntomas de la displasia mamaria



Las manifestaciones clínicas de la displasia mamaria suelen ser:

Las molestias pre menstrual en las mamas
La sensación de peso en las mamas,
Intensos dolores espontáneos y al tacto
Multinodularidad o masa homogénea en los cuadrantes superiores de la mama




Los tratamientos para la displasia mamaria



El tratamiento convencional para la displasia mamaria incluye medicamentos antinflamatorios y algunas veces tratamientos hormonales.
Pero también existe un tratamiento natural: en Alemania, la hierba sauzgatillo es utilizada con frecuencia para tratar la displasia mamaria gracias al efecto que tiene sobre la glándula pituitaria al suprimir la liberación de prolactina. Pero siempre lo primero debe ser la consulta médica, el especialista guiara el tratamiento y proveerá opciones.





Lo fundamental en la salud femenina es el control sistemático por medio de la asistencia semestral al examen ginecológico, especialmente después de haber cruzado la barrera de los treinta años. Este artículo te informa sobre esta práctica segura y evita sustos innecesarios frente al auto examen. No obstante, ante la menor duda consulta con urgencia a tu ginecólogo.

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